15 may 2012

TRANSAFRICANA, DE MADRID A KENIA EN UN VIEJO CAMION. (7ª Parte)

EL PARQUE DE LA VIRUNGA Y EL VOLCAN NYRAGONGO

Entramos en el parque nacional de la Virunga (*) ya de madrugada con el objeto de llegar y acampar antes del anochecer en el poblado de servicios de Rwindi situado en el centro del parque. Cuando llegamos al poblado lo primero que nos sorprendió fué que sus chozas no eran de hojarasca ni de adobe sino de sólidos bloques de hormigón, así cómo también que el poblado parecía desierto. Los nativos, muchos de ellos católicos, estaban celebrando un funeral según luego nos dijeron por un joven de la tribu que durante la noche anterior abrió la puerta de su choza asomando la cabeza y un hipopótamo se la arrancó de cuajo, advirtiéndonos todos que el poblado de noche era muy peligroso y sólo se podía dormir en los bungalows de pago del parque o en las chozas. Todo ello lo tomamos en principio cómo una interesada maniobra.

Hasta llegar a Rwindi no nos dimos cuenta de que faltaba un compañero que según luego nos confesó se había alejado del camión para hacer sus necesidades, ése día era ya muy tarde para regresar a por él y no nos preocupamos demasiado dado que había quedado muy cerca de un poblado en el que habíamos sido muy bien recibidos. Ya casi terminado el funeral llegó nuestro compañero en la furgoneta de unos guardas del parque a los cuáles les preguntamos en qué lugar podíamos situar el camión para acampar, y aunque no nos lo impidieron nos dijeron también que ello no era lo mas acertado porque los hipopótamos y elefantes entraban con frecuencia de noche en el poblado en busca de comida, que los bungalows para turistas estaban cerrados y que lo mejor era que hablásemos con los nativos para dormir repartidos en sus chozas. Algunos compañeros hicieron caso de las advertencias y buscaron acomodo con los nativos, pero un pequeño grupo decidimos dormir en el camión no sin antes hacer limpieza y guardar en una choza la mayor parte de los alimentos que llevábamos.

Los ocho que nos quedamos en el camión preparamos las literas superiores para dormir, y por si acaso también nuestras cámaras de fotos. Estuvimos bastante tiempo charlando y gastando bromas hasta que nos fuimos quedando dormidos. De repente, ya muy cerca del amanecer nos despertamos alarmados, el camión se balanceaba lateralmente como si hubiese empezado un terremoto, al mirar hacia abajo vimos dos enormes colmillos que levantaban las lonas laterales y una larga trompa de elefante que olfateaba la cocina en busca de alimentos, saltamos todos asustados del camión y vimos un enorme elefante macho qué, quizás molesto por no encontrar comida empujaba con su cuerpo el camión con riesgo cierto de volcarlo. Un compañero disparó el flash de su cámara, el elefante se volvió y nos miró, lanzó un sonoro barrunto levantando la trompa y moviendo las orejas y empezó a correr detrás de nosotros alrededor de las chozas en cuyas puertas golpeábamos desesperadamente para que los nativos nos dejasen entrar. La experiencia desde luego fué tremenda, y nos libramos por muy poco.

En los días siguientes y después de visitar lo mas interesante del parque acompañados por uno de los guías emprendimos camino hacia el sur para llegar al célebre volcán Nyragongo (**), uno de los volcanes mas grandes y activos de la región y en cuyas frondosas laderas se emparejan y crian los gorilas de montaña. Acompañados por un guía obligado ascendí muy dificultosamente junto con mis compañeros hasta la cima del volcán con una gran hinchazón y un fuerte dolor en mi pierna derecha, justo encima del tobillo, las molestias me habían comenzado días atrás y cada día iban siendo mayores. En la cima del Nyragongo nos asomamos al gran cráter del volcán en cuyo fondo y por primera vez en nuestras vidas contemplamos un espectáculo maravilloso, un enorme lago de lava hirviendo de un color rojo intensísimo. Bajando de nuevo hasta la selvática ladera volvimos a dormir en el refugio sin tener la suerte de ver ni en la subida ni en la bajada ningún gorila, sólo excrementos y señales de su existencia.

Continuamos nuestro camino hacia la ya muy cercana y peligrosa ciudad de Goma atravesando por una carretera recién abierta y asfaltada unos enormes campos de lava negra ya solidificada procedente de la erupción del año 1977 y que todavía seguía oliendo a azufre. En Goma, ciudad fronteriza con Ruanda y situada en la orilla norte del lago Kivu (***) me fuí directo al hospital mientras mis compañeros intentaban, sin éxito, encontrar al cónsul de Ruanda para obtener los visados de ése nuestro próximo país. En el hospital el médico de guardia me extrajo la pus que me estaba provocando la fiebre y la hinchazón según el médico causada por la infección de alguna pequeña herida sin relación alguna con las niguas, me limpió y desinfectó la herida, me pinchó y me dió antibióticos para poder continuar el camino.

(*) El parque de la Virunga fué el primer parque nacional del continente africano y es hoy en día patrimonio de la humanidad y uno de los parques mas bonitos y completos del Africa central. Entornado por los conocidos como montes de la Luna y el Ruwenzori está situado en el gran valle del Rift e integrado en la zona fronteriza de tres paises, Congo (hoy Zaire), Uganda y Ruanda, contiene dos lagos, el Semiliki con sus fuentes termales y el Idi Amin, así como varios volcanes activos el mayor y el mas peligroso de los cuales es el Nyragongo.

(**) El Nyragongo, el volcán mas grande y activo del continente africano tiene casi 3.500 metros de altitud, una preciosa laguna interior de lava roja constantemente hirviendo, y un cráter de unos 2 kilómetros de ancho accesible por algunas de sus selváticas laderas exteriores. Su última erupción tuvo lugar en el 2002 y arrasó parte de la muy próxima ciudad de Goma situada sólo a unos 20 kilómetros a orillas del profundo y conflictivo lago Kivu.

(***) Toda esa región del Kivu fronteriza con el Congo, Uganda, Ruanda y Burundi  lleva muchos años con contínuos combates, masacres, violaciones, etc. tanto por parte de los hutus y tutsis de Ruanda y Burundi como de las múltiples facciones y guerrillas congoleñas.